|
MI ENTE
Miente que deseas acabar conmigo.
Yo estaré en los bordes de tu retaguardia
Marinando tu aliento agitado en la huida, con polvo
Impalpable de jazmines.
Miente que acabas en tus muslos
después de ser amada
musitando mis versos a modo de mantras,
susurrándolos sobre las yemas de tus dedos
que rozan tus poros dilatados.
Miente. Muchacha.
Miente a este viejo bohemio que tañe
su blasón enhiesto en la alborada
para espejar en él a Venus
cuando cantan las calandrias y zorzales
mientras pronuncia tu nombre,
secreto de décima Musa,
de Ninfa que mora bajo el cielo de su frente.
Miénteme y huye lejos…
Donde no pueda pensarte,
Al sitio donde mi deseo se torne
un ademán lejano de un sueño.
Y lograrás que este unicornio insoportable
Se rinda indefenso sobre la falda
De tu amigable espíritu.
Para que allí, cuando tu lo desees,
Acaricies en mi cuerno de versos
Lo que realmente te asombra y embeleza.
Pero miénteme, niña, miente.
|